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sábado, 14 de marzo de 2009
Las claves para que una mascota tenga una buena conducta son:
> La educación de un perro debe ser asumida esencialmente por sus propietarios. > Debe ser llevada a cabo por todas y cada una de las personas que conviven con el perro. > La conducta del perro debe ser tratada siempre de la misma forma. Ello supone que si un determinado comportamiento es consentido en una determinada ocasión, deberá ser tolerado también en el futuro. El Consejo Profesional: Tradicionalmente, el entrenamiento de un perro ha sido llevado a cabo por adiestradores profesionales, con poca o ninguna intervención de los propietarios. Aunque dicho sistema acostumbra a ofrecer resultados al acabar el período de aprendizaje, la situación puede llegar a ser muy distinta al cabo de un tiempo. El aprendizaje es un proceso que debe ser reforzado día a día, por lo tanto, si no comprendemos ni sabemos utilizar los principios básicos que lo gobiernan, las habilidades y la disciplina que el perro ha adquirido durante el período de adiestramiento pueden acabar por diluirse en el tiempo. Para superar este tipo de inconvenientes, los sistemas de entrenamientos modernos implican directamente al propietario del animal en proceso de aprendizaje. La función fundamental del monitor es no sólo enseñar al perro a realizar unos ejercicios determinados, sino también corregir una correcta comunicación y relación entre éste y sus propietarios. Utilización de Recompensas y Castigos: Las Recompensas: La utilización de recompensas o premios constituye el núcleo central de la mayoría de los sistemas de adiestramiento moderno. La mejor recompensa del mundo suele ser un trocito de comida, o simplemente, las caricias y la atención del amo. ¿Cuándo debemos administrar las recompensas? Sólo debemos premiar a nuestro perro, si en ese preciso instante se está llevando a cabo la conducta que deseamos potenciar. No es conveniente obsequiar al perro en forma gratuita, sin que éste haya hecho nada para merecerlo. Los Castigos: La utilización de los castigos es uno de los aspectos relacionados con la educación canina que mayor confusión debe crear. El castigo no debe entenderse como una práctica poco deseable o cruel, siempre, claro está, que sea aplicado de una forma correcta. La voz constituye la forma más recomendable de castigar la conducta de un perro. Siempre debe utilizarse como castigo la misma palabra, que no utilizaremos en otras situaciones. Debemos utilizar vocablos cortos, por ejemplo NO. No es recomendable utilizar palabras con el nombre del perro para castigar su conducta. ¿Cuándo debemos castigar al perro? Siempre que sorprendamos al perro comportándose de forma no deseable, pronunciaremos la palabra NO en tono firme y claro y una sola vez. Sólo podemos castigar al perro si en el momento de hacerlo se encuentra realizando la conducta que deseamos eliminar. Un perro, al igual que sucede con un niño pequeño, no es capaz de conectar hechos transcurridos en el pasado con acontecimientos presentes. Por lo tanto, tan sólo podemos castigarlo si lo pillamos "en el acto". No es recomendable utilizar castigos físicos para modificar la conducta del perro. A pesar de que en muchos casos ofrecen resultados aparentemente positivos, pueden llegar a desarrollar en el perro un cierto componente de miedo hacia sus dueños.
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