Trátame con suavidad, mi querido amigo, porque no hay corazón en éste mundo que agradezca más la dulzura, que mi amante corazón.
No rompas mi alegría con un palo, porque aunque lama tu mano entre cada golpe, tu paciencia y comprensión me enseñarán más rápido lo que tu quieras que yo haga.
Háblame con frecuencia, ya que tu voz es la música más dulce del mundo, tal como lo evidenciarás con el fuerte movimiento de mi cola, cuando tus pisadas son escuchadas por mi atento oído.
Cuando hace frío y ha llovido, por favor, hazme entrar, pues soy un animal domesticado, ya no acostumbrado a esas durezas y no pido más gloria que el privilegio de sentarme a tus pies junto al calor...
Pero si no tienes hogar, preferiría seguirte a través del hielo y la lluvia, antes de descansar en el más mullido almohadón en el hogar más cálido que exista.Mantén mi plato lleno de agua fresca... porque aunque no te reproche cuando está seco, yo no puedo decirte cuando tengo sed.
Aliméntame con comida limpia, para poder yo estar bien, para moverme y jugar a tu ritmo, para caminar a tu lado y estar listo, queriendo y siendo capaz de protegerte con mi vida, si la tuya peligrase.Y mi dueño, cuando yo esté viejo, si el SER SUPREMO me priva de mi salúd o de mi vista, no me separes de tí.
Mejor quítame mi confiante vida dulcemente y yo te dejaré a sabiendas de que con el último susuro, mi destino fue siempre más seguro en tus amadas manos.
Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario